Con M de matar

Regresarás a la oficina,
sólo para recoger los papeles de tu escritorio
y hacer el ritual de la huella digital.
Es hora de salir. Tantos días sin escribir.

Tomarás el colectivo, ofrecerás las monedas,
y ocuparás un lugar de atrás. Nadie se volteará a verte.
Pondrás la cabeza en el cristal y perderás la mirada.

Te mirarás sin mirar, cómo lo haces todos los días,
cuando te miras sin reconocerte frente al espejo.
 

Apenas te darás cuenta del paso de los días,
lunes igual a miércoles,
sólo los viernes de quincena,
-por su tráfico- te devolverán de la pesadumbre.

 

Un hombre viejo vestido de negro...
tu alrededor,
el mismo de siempre,
perfume barato,
suenos transnochados,
una extranjera rodeada de miradas.

Trajeados escondiendo los agujeros de su porvenir.

Pesada carga la del autobús
que nos lleva a rastras por las calles de esta ciudad.

 

Y te preguntarás en qué momento han salido esas canas,
en qué momento has empezado a parecerte a tu padre,
quien  también habrá cambiado, ahora viejo y delgado.

Haces lo que todos hacen: ganar dinero.
Habrás guardado al revolucionario para otros tiempos,
para tus memorias.

Ahora hay que pagar la renta. Y nunca habrá suficiente.

Llegarás cansado y antes de dormir recordarás las ideas
que han dado vuelta todo el día en tu cabeza.

¿De verdad volverás a escribir?

Tomarás la hoja en blanco
escribirás sobre aquellas miradas
que incomodaban a la extranjera.
Su nombre será Mireille
y al deletrearlo dirá
que su nombre se escribe con M de matar...

 

Pero del otro lado de la cama
ya habrá una voz que se quejará por la luz prendida.

Manana hay que levantarse temprado.
Y tu historia va hacia ninguna parte.

Aceptarás con desgano que llevas anos sin escribir,
sólo retazos en la libreta, pero siempre estás pensando en historias...

Tramas y personajes que se niegan a morir,
palabras con las que quisieras salpicar estas hojas

 

Apagarán la luz y escucharás las mismas quejas de siempre,
soltarás la libreta, pero apretarás el bolígrafo con más fuerza...

Tendrá 19 anos, sonará con trabajar como actriz,
será francesa y no sabrá distingir entre llevar y traer.
- vivirá hasta que la fuerza del sueno te vuelva a vencer-

Su nombre será Mireille,
se escribirá con M de amor, con M de mujer...

 

Roberto Cortés Hernández

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