¿Por qué las pupilas se dilatan,
delatándome ante tu presencia?
¿Por qué no puedo evitar
que un fuego muy íntimo
comience a brotar?
¿Por qué los vasos capilares
de mis dedos se hacen agua
por tocar tu piel?
¿Por qué te evito
ante la estúpida idea del rechazo?
¿Por qué la poesía se le niega a mi espíritu,
y mis labios se secan sin sentir los tuyos,
Roberto Cortés Hernández