¡Mueran las mochas!


"¡Mueran las mochas!"

Gritaron al despedirse dos amigos, yo iba cruzando la acera, apurado
por la lluvia, pero alcancé a oír con claridad la sentencia. Sí, me
dije a mi mismo, ¡Mueran las mochas!, eso sí que sería algo
extraordinario, es más, en estos días de campañas políticas
quedaría perfecto como slogan publicitario, ya me imagino...
arrasarían los votos de los jóvenes, habría movilizaciones, bardas
pintadas, conciertos en el zócalo, boteo para recaudar fondos,
cambiaríamos el país de una vez y para siempre. Sería el mejor
legado para nuestros hijos, nos convertiríamos en la histórica
generación que acabo con todas las mochas y los mochos, y dio paso a la
libertad de criterio, adiós a todos los prejuicios. Bienvenido el
nuevo México.

¡Mueran las mochas! Ya me suena a grito de guerra, como en la
época de los cristeros: ¡Mueran los mochos! Cuántas veces
sesudos intelectuales han perdido el sueño tratando de decirlo en
palabras publicables, cuánta falta nos hace, cuánto alivio en los
pulmones, vamos, acerquémonos y gritemos todos juntos:

¡Mueran las mochas!
¡Mueran los mochos!

Roberto Cortés Hernández

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