Los sueños
Me he soñado en una fiesta interminable,
platicando, bailando e intercambiando brindis,
con todos aquellos amigos que he dejado en el camino,
por subirme al tren de las promesas no cumplidas.
Me he soñado labrando la tierra,
silbando una antigua canción de amor,
tomando con mis manos los becerros recién nacidos
y oliendo ese mítico aroma a tierra mojada.
Me he soñado cambiando pañales, cuidando nietos,
peinando mis canas frente al espejo...
en fin, recibiendo mi vejez con los brazos abiertos.
Me he soñado viviendo lejos de esta tierra
que poco ama a sus hijos,
llorando en soledad.
¿Hacia dónde me llevará la noche?
Si la vida es sólo un sueño me tranquiliza pensar
que un día por fin, todo terminará.
Me he soñado solo frente al espejo,
en un hospital de beneficencia,
tropezando con mi memoria.
Me he soñado soñando imposibles,
recuperando a la mujer que ya perdí.
Me he soñado preparando mi muerte,
comprando la soga, revisando la silla
que rodará cuando la hora marcada arribe.
Me he soñado traicionado,
por aquellos, los más queridos,
y quedarme sin habla,
lastimado e indefenso como un niño
Inestables son los sueños, inestables como la vida misma,
hoy deseo bajarme de este absurdo tren,
no me gusta el sueño que sueñan los demás.
Me he soñado conocedor de una sola verdad,
tan triste para ser contada.
Roberto Cortés Hernández