Quiéreme como un suspiro


Quiéreme como un suspiro,
como ese golpe de aire,
que te llena los pulmones
para luego, dejarte sin aliento alguno.

Quiéreme en la noche del silencio,
donde nuestros cuerpos - sin palabras- comunican...
sin luz, sin luna, sin resentimientos.

Quiéreme como un embrujo,
qué se multipliquen nuestros cuerpos,
como los peces y los panes,
qué no sepa si es mi mano o tu mano,
si es mi pierna o tu pierna,
si es mi aliento o tu aliento,
si somos dioses o somos diablos.

Y cuando ya no queden fuerzas,
cuando las brasas se hayan consumado,
que vengan las sombras,
que venga el sueño eterno,
que me diluya en tus cabellos,
como un minuto, una mirada,
una vida, un suspiro.

Roberto Cortés Hernández

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